Desayuno sin diamantes

Fue en la cocina, durante el desayuno, él se armó de valor y se lo dijo sin cortapisas:
-Ya son muchas las noches en las que te muestras fría conmigo…
Ella, sin dejarle terminar la frase, montó en cólera y entre grandes aspavientos le recriminó a voces la observación. Duró poco su acceso de ira, justo hasta que los primeros rayos de sol entraron por la ventana.
El hombre siguió desayunando, mientras, a su lado, iba formándose un gran charco de agua.

Atreyu

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