Todos los patitos se fueron a bañar y el más chiquitito se quiso quedar. El sabía por qué: el compuesto químico que había arrojado horas antes en el agua del estanque dio el resultado previsto. Mamá Pata no volvió a pegarle: a un hijo repentinamente único se lo trata -es natural- con ciertos miramientos.
Ana María Shua
Cazadores de letras. Minificción reunida. Ed. Páginas de espuma, 2009