3.451 – El cielo y la tierra

    No estoy muerto; lo sé con certeza porque a los muertos no les despierta su madre un domingo a las nueve de la mañana para ventilar la habitación. No estoy muerto y, sin embargo, ¿no fue el paraíso donde anoche me llevaron tus besos?

Javier Alonso García-Pozuelo