Su reencarnación no le sorprendió en absoluto: tantos años olvidados en el bar sólo podían reconvertir su alma en taburete.Lo jodido era tener que sostener a tantos desolados culos.
Alejandra Díaz-Ortiz
Su reencarnación no le sorprendió en absoluto: tantos años olvidados en el bar sólo podían reconvertir su alma en taburete.Alejandra Díaz-Ortiz