1.583 – Una belleza sobrenatural

jj millas2 En la mesa de al lado merendaban un feo y una fea de mediana edad. Si la fealdad de cada uno, aisladamente considerada, era cruel, la suma de las dos resultaba inhumana. Tan feos eran que no se podía dejar de mirarlos. Pero ellos, enfrascados en su conversación, permanecían ajenos a la curiosidad de los clientes y camareros de la cafetería. Daban la impresión de vivir dentro de una burbuja que los aislaba del mundo. Tanto era así que cuando me sirvieron el gin-tonic cambié descaradamente de silla para observarlos y escucharlos mejor. Pensé que si su conversación resultaba tan intensa como sus rostros, el momento sería inolvidable. Hablaban de un jugo adhesivo que segregan las patas de las salamanquesas gracias al cual pueden correr por las paredes y los techos como si la fuerza de la gravedad no fuera con ellas. La fea aseguraba haber visto esa madrugada en la tele un documental sobre patas.
-¿Sobre patas? -preguntaba el feo.
-Sí, sí -decía ella-, un documental sobre las patas de las moscas, de las cucarachas y del cangrejo de mar. También del ciempiés.
Me gustan mucho los cangrejos de mar, por lo que me molestó que los colocara en el mismo contexto que a las cucarachas y a las moscas. Para quitarme el mal sabor de boca di un trago que me supo a chinche. Mi padre decía que la ginebra sabía a chinche, aunque jamás había probado uno de estos animales. Yo también sé a qué sabe el curocromo sin haberlo bebido. Rarezas del gusto.
-Soy muy partidario de las cucarachas -dijo el feo.
-¿Hasta dónde de partidario? -preguntó la fea.
-Hasta el punto -dijo él- de que no me importaría tener por presidenta del Gobierno o de reina a una cucaracha.
-Tendría que ser una cucaracha enorme -dijo la fea. -Claro, de nuestro tamaño -dijo él.
Entonces la fea se ruborizó, como si el feo la acabara de piropear. Y en ese instante, milagrosamente, ambos devinieron en dos seres de una belleza sobrenatural. Tuve que pedir otro gin-tonic.

Juan José Millás

Articuentos completos. Seix barral – 2011

1.582 – Casa de muñecas

felix terrones La niñita abre el regalo de cumpleaños con entusiasmo y rapidez, la misma rapidez con la que despliega la casita donde encuentra reproducidos en primorosa miniatura, al perro en el jardín, después la puerta de entrada, la sala con la televisión encendida, unas escaleras que suben hasta los cuartos, el cuarto grande familiarmente desordenado, pero también el pequeño, el mismo cuarto en el que ella coge entre sus dedos a sus padres que la miran felices, nerviosos y, finalmente, aterrorizados con tan peligroso juguete.

Felix Terrones

http://nalocos.blogspot.com.es/2013/04/felix-terrones-y-2.html

Foto: Emmanuelle Terrones

1.581 – Retirada

alonso-ibarrola2-300x200 La larga fila de soldados cruzaba la estepa rusa, totalmente cubierta de nieve. El frío era terrible y el viento azotaba sin piedad los rostros de millares y millares de soldados, que de dos en fondo, se batían en retirada. La fila se perdía en el infinito y caminaba lenta, muy lentamente. De vez en cuando, un desgraciado caía en redondo, junto a la fila, muerto de fatiga, de hambre, de frío. Nadie se inmutaba, nadie le socorría. La fila seguía inexorablemente su marcha. Un soldado, bajo de estatura, abandonó momentáneamente la fila y se arrodilló para apretarse las cintas de sus botas. Terminada la operación, quiso integrarse en la fila, pero los compañeros se lo impedían. «Atrás, te pones en la cola…!», le gritó uno. Tuvo que esperar catorce horas para agregarse a la cola de la larga fila. Ya para entonces se le habían congelado los dos pies.

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010

1.580 – 9. Genio práctico femenino

marco_denevi De regreso de la guerra. Ulises llega a la casa de la maga Hals y, entre otros episodios de la Ilíada, le cuenta el del caballo de Troya. No ha terminado de contarlo cuando ya Hals, enamorada de Ulises, se levanta y va a construir, a escondidas de él, un caballo de madera donde encerrarlo para que no se escape.

Marco Denevi

Diez ejercicios

1.579 – De limón

 bizcocho-limon-31 Y dio otro bocado al bizcocho de limón preguntándose para qué demonios había dejado su mujer el matarratas sobre la encimera.
—Parece que la muy zorra tiene ganas de encontrarse mañana algún bicho muerto en la cocina. Ojalá sea gordo.

Francisco Javier Guillén Domínguez

Cadena SER – Relatos en cadena – Finalista 23/09/2010
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2011

1.576 – Nunca pudo…

rafael perez estr22 Nunca pudo peinarse. Su cabellera, pelirroja, ardía como la ilusión recién creada de un pozo de petróleo. Su pelo era una zarza de rojísimo fuego, y ella estaba feliz porque algunos muchachos la trataban respetuosamente, tal si fuera la luz que arde a la memoria de los héroes. Sin embargo, los más osados, que eran también los más hermosos, no dudaban en encender sus rubios cigarrillos en aquella inconsolable llama.

Rafael Pérez Estrada

Los Oficios Del Sueño, 1992

1.574 – Saldo

fernando-leon-de-aranoa02 Le da un beso a su mujer aún dormida en la frente, al levantarse, pero ella se lo devuelve después, en el cuarto de baño, cuando sale de la ducha.
Están en paz.
Luego prepara el desayuno a sus tres hijos que, al salir, ya en la puerta de la casa, le dan cada uno dos besos, lo que deja un saldo a su favor de seis. De ésos le dará dos a su madre cuando se detiene un minuto a saludarla, camino del trabajo, y otros dos a Lucía, la nueva secretaria de Cuentas, cuando se la presentan; recupera uno que le da su hermana cuando pasa por la oficina a verle, a media mañana, con lo que aún le quedan tres.
Su mujer le da dos más a la hora de comer, en el restaurante con manteles de cuadros rojos y blancos en el que suelen encontrarse. Más otros dos que le da Bianca, la encargada, cuando se sienta a la mesa con ellos a tomar café, hacen siete. Dos los desperdicia con una antigua compañera de carrera de la que apenas recuerda el nombre, con la que se encuentra en la puerta del edificio Andrade.
Con los cinco que le restan regresa al trabajo, donde le dará dos a escondidas a Isabella, una joven estudiante en prácticas que va sólo por las tardes. Luego, en el hotel Dos Castillas, le dará los tres restantes y ocho más, repartidos por distintos lugares de su cuerpo. Ella le devuelve doce, la mayor parte en la boca y el cuello. Él la besa dos veces más en el coche, cuando la deja frente a la casa de sus padres, con los que aún vive. Piensa mientras se los da que son besos rápidos, clandestinos, pero cuentan igual.
Llega a su casa tarde, cansado y sin apenas besos.
Da uno a cada uno de sus tres hijos, que duermen ya. Se acuesta junto a su mujer, uno abajo. En números rojos, le explica que en la agencia están sobrecargados de trabajo. A pesar del enfado, antes de darse la vuelta y dormir, ella le da un beso en la frente.
Estoy en paz, piensa él antes de quedar profundamente dormido.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.573 – Chimerical Love Story

Maria Jesus Lavado Jimenez Lo mejor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre unos segundos más largo de lo necesario.
Lo peor de sus encuentros era el abrazo de despedida, siempre una noche más breve de lo necesario.

Maria Jesus Lavado Jimenez

http://madseasonenserie.blogspot.com.es/search/label/Microrrelato

1.571 – Tin sítulo

 alberto corujo 1[1] -Llega usted tarde, López -dijo el jefe.
-No soy López, jefe, sino Facundo.
-No se haga usted el listo y haga el favor de incorporarse a su puesto -respondió.
Encontré a López metiendo mis cosas en una caja. -¿Pero qué haces? -pregunté.
-No te hagas el tonto, López, lo sabes muy bien -dijo él.
El caso es que no lo sé, pero a la noche he cenado con sus hijos y yacido con su mujer, no están los tiempos que corren como para perder el trabajo por culpa de un quién es quién.

Alberto Corujo
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012