1.602 – Débil

alonso-Ibarrola32 Habían cometido un error imperdonable: asaltar una joyería enclavada en una demarcación que no era la suya. La «mafia» no perdona estas cosas. Lo sabían y es por ello que trataron de huir. En vano, los dos amigos fueron atrapados y conducidos a un sótano discreto. Primeramente se llevaron a uno de ellos. Se cruzaron una mirada de complicidad. No hablarían. Horas más tarde volvió… Resultaba casi irreconocible: un rostro tumefacto, una cuenca del ojo mostrando su horrible vaciedad, tres o cuatro dientes menos, pelo arrancado de cuajo en algunas partes de la cabeza, un hilo de sangre que le brotaba de la comisura izquierda de la boca, y también manchas de sangre en torno a la bragueta que hacían intuir estragos por la zona. Respiraba, jadeaba… «No he hablado», dijo con voz imperceptible. Su compañero, sin embargo, dijo todo lo que sabía, y dio todos los nombres al instante. Antes de volver junto a su desfigurado amigo se despeinó para disimular un poco y tratar de justificarse…

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

1.601 – Robinson

 fermin lopez Costero Todas las mañanas bajo corriendo hasta la playa, para ver si las olas han arrastrado algún objeto que pueda serme útil: un jirón de vela, unas tablas, alguna cuerda, un barril de ron… Pero, rara es la vez que encuentro algo provechoso.
Tampoco vislumbro en lontananza la silueta de ningún barco. Ni encuentro a nadie conocido con quien hablar. Ese muchacho negro al que llamo Viernes, hace días que no aparece. Aburrido y descorazonado, a mediodía recojo la toalla y la sombrilla y me voy para la piscina del hotel.

Fermín López Costero
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012

1.592 – La fuga

alonso-Ibarrola32 Decidieron fugarse, al igual que lo habían hecho tantas parejas de enamorados a lo largo de los siglos. A su vuelta, ante el hecho consumado, los padres de la muchacha no tendrían más remedio que aceptar la situación. El plan salió a la perfección, pero se sintió molesto al regreso, ante la efusiva alegría de los padres de la muchacha, que en momento alguno tuvieron palabras de reprobación. Se casaron de inmediato y meses más tarde, tomando café en casa de sus suegros, pudo enterarse por ellos, gracias a una trivial conversación en torno al carácter fantasioso e infantil de su hija, de lo propensa que había sido su mujer a fugas y escapatorias. Lo achacaban a la lectura de novelas, a la televisión, al cine, a las malas compañías… «Desde luego, usted fue el único que se atrevió a presentarse con ella», afirmó la madre, mirándole con ojos agradecidos y tiernos.

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

1.591 – Sommelier

victor lorenzo cinca Alza la copa y observa el contenido, de un color amarillo intenso, brillante, con tonos dorados, parecido a la melena de Clara bajo el sol del mediodía. La agita ligeramente y comprueba que casi no se perciben las lágrimas en el cristal. Mejor así. Acerca la nariz y nota el aroma de frutas blancas, como la pera, el albaricoque o aquella piel saliendo de la ducha. También distingue unos toques florales, muy tenues, puede que rosa. Prueba un poco y lo paladea. Dulce, como sus besos; ácido, como su humor; fresco, como su sonrisa. Una vez engullido, descubre que el sabor es persistente, como el recuerdo de la última discusión, y con un punto agrio, igual que una despedida inesperada. Lanza la copa al suelo y se termina la botella de vino bebiendo a morro.

Víctor Lorenzo Cinca

http://revistamicrorrelatos.blogspot.com.es/2013/04/sommelier.html
http://www.realidadesparalelos.blogspot.com.es/

1.590 – Los fantasmas de internet

antonio serrano cueto Con puntualidad asombrosa, a las 00,00 horas, justo en el gozne del ayer y el hoy y del hoy y el mañana, Matías recibe en su blog el mismo comentario-advertencia de su esposa Adela:
– Matías, cuídate de los fantasmas de internet.
Y todas las noches Matías teclea la misma respuesta:
– Adela, querida, veo que no has cambiado nada: sigues con las mismas aprensiones que en vida.

Antonio Serrano Cueto
http://antonioserranocueto.blogspot.com/

1.589 – Segunda chance

martin gardella Diez años después, todavía él lamenta aquel beso que no dio. Ella, en cambio, gastó una fortuna en terapia para superar su indiferencia. Hoy siguen solos.
Un encuentro casual en el subterráneo les regalará una nueva oportunidad. Sin embargo, ella sólo sonreirá y le contará que está muy bien, que ahora vive en Burzaco. Y él pensará que ella está mucho más linda que en sus recuerdos, pero solo atinará a decirle que fue una alegría encontrarla, que hacía mucho tiempo que no se veían. No se animará a pedirle un número de teléfono, y mucho menos a robarle un beso.
Ella abandonará el subterráneo en la estación Callao, aunque debía bajarse en Malabia, y sus ojos se humedecerán mientras suba la escalera mecánica. Desconcertado, él continuará su viaje hasta la terminal. Se justificará pensando que ella seguramente debe tener pareja, y que Burzaco queda bastante lejos.

Martin Gardella

http://www.livingsintiempo.blogspot.com.es/2012/06/segunda-chance.html

1.586 – Espacio

Angel-Olgoso Escribí un relato de tres líneas y en la vastedad de su espacio vivieron cómodos un elefante de los matorrales, varias pirámides, un grupo de ballenas azules con su océano frecuentado por los albatros y los huracanes, y un agujero negro devorador de galaxias.
Escribí una novela de trescientas páginas y no cabía ni un alfiler, todo se hacinaba en aquella sórdida ratonera, había codazos y campos minados, multitudes errantes que morían y volvían a nacer, cargamentos extraviados, hechos que se enroscaban y desenroscaban como una tenia infinita, los temas eran desangrados a conciencia en busca de la última gota, no prosperaba el aire fresco, se sucedían peligrosas estampidas formadas por miles de detalles intrascendentes, el piso de este caos ubicuo y sofocador estaba cubierto con el aserrín de los mismos pensamientos molidos una y otra vez, los árboles eran genealógicos, los lugares, comunes, y las palabras, pesados balines de plomo que se amontonaban implacablemente sobre el lector agónico hasta enterrarlo.

Ángel Olgoso
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012

1.585 – Pizca de sal

alejandra diaz ortiz5 A ver, señora jueza, usted me va a entender… ¿Sabe su señoría el tiempo que se lleva una en la cocina para hacer unos buenos pimientos rellenos?… Para empezar, hay que ir al mercado a escoger los más rojos y hermosos. Hay quien los prefiere verdes, pero a mí me gustan rojos, que salen más dulces… Luego hay que asarlos, con cuidado para que no se cuezan. Quitarles la piel y desvenarlos. En eso ya se fue media mañana.
Hay que conservarlos en un paño húmedo mientras se prepara el relleno. Así que se pone un kilo de carne picada en una cazuela, con su chorro de aceite, cebolla picada, dos ajos enteros, tomate picado, patata en cuadraditos, zanahoria muy pequeñita, un puñado de pasas, tres rodajas de piña en almíbar en trocitos, perejil, apio y un par de chiles o guindillas enteras, sólo para dar gusto.
Esto, señoría, se lleva su hora larga de preparación, y otra más al fuego.
Luego viene la salsa. Porque, claro, una nos los sirve así, sin gracia. Se hace a base de nata espesa y queso curado, con un chorrito de vino blanco y un suspiro de pimienta blanca. Al final, cuando se quita del fuego, hay que agregar las nueces picadas.
Entre rellenar los pimientos, meterlos al horno diez minutos, disponerlos en la fuente para llevar a la mesa, bañarlos con la salsa muy caliente y adornarlos con granos de roja granada, llegó la hora de sentarse a comer, sin un respiro.
Y todo, ¿para qué?… Para que venga el zoquete de mi marido y diga: «A esto le falta una pizca de sal…».
¿Acaso usted no le habría reventado la cabeza con el plato de pimientos?… ¡Vamos!… ¡Y tan a gusto que se queda una!…

Alejandra Díaz-Ortiz
Pizca de Sal.Trama Editorial 2012