Fiel a su costumbre, llegó tarde a su propio entierro.
Laurel
Fiel a su costumbre, llegó tarde a su propio entierro.
Laurel
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
Eduardo Galeano
Mi mujer, aplicando esa táctica tan femenina del asedio cotidiano y aprovechando las más inesperadas circunstancias, insiste en que mejore mis hábitos de aseo personal usando hilo dental, como procedimiento óptimo para alcanzar la excelencia en lo que a limpieza bucal se refiere, e imagino que diez de cada diez dentistas también me lo recomendarían. Supongo además que tanto ella como todos ellos me podrían aconsejar remedios sumamente eficaces para poner en orden esta anárquica dentadura mía, irregular, desalineada, en la que cada pieza, como consecuencia de una desaconsejable costumbre infantil de enredarme en las encías, está colocada a un poco a su aire, pero no puedo evitar resistirme a unas y otras sugerencias al pensar, de aquí a unos años, en mi monda y lironda calavera y en el evidente indicio de muerte a destiempo que supondrían esos brillantes, ordenados y blanquísimos dientes que -si utilizase hilo dental y si me sometiese a uno de esos precisos y minuciosos trabajos de ortodoncia- bien podría lucir y que, sin duda, harían a cualquiera que me descubriese en semejante estado exclamar, Pobre hombre, con la dentadura que le quedaba por delante.
Juan Ramón Santos
“Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe.”
Jorge Luis Borges
Grande es la Casa, grande es su fama. A veces se reciben delegaciones del extranjero, como ese grupo de zombis que viene recorriendo América, mostrando en todos los burdeles sus certificados de defunción (pero nadie les cree, son pobres, son haitianos, están muertos) para probar que no murieron de sida.
Ana María Shua
Solange, la enamorada. Todas las muchachas perdían frente a Solange. Ninguna podía competir con ella en materia de seducción. Los jóvenes de la ciudad sólo alimentaban una aspiración: que Solange los mirase. Desdeñaban a todas las otras, aunque fuesen lindas, llenas de gracia y buenas para enamorar. Enamorar a Solange, merecer el favor de sus ojos: ¿qué más desear en la vida?
Carlos Drummond de Andrade
«Si allí donde hay humo hay fuego, en este armario necesariamente hay un huevo», pensé entre desconcertado y satisfecho del silogismo al encontrar la gallina entre las camisas. Lo hallé en el cajón de los calcetines blancos, destacando por lo moreno.Choan C. Gálvez
Si no quieres que tu amante te abandone, cámbialo por otro.
Marco Denevi
-Es cierto -dijo mecánicamente el hombre, sin quitar la vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de invierno-; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros; lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no se ve.
Augusto Monterroso
Muchos prefieren que se los ate y la calidad de las ataduras varía, como es natural, de acuerdo con el peculio de la gozosa víctima: desde lazos de seda hasta lazos de sangre. Y es que en el fondo nada ata tanto como la responsabilidad de una familia (ciertamente el más caro de los placeres-sufrimientos).
Ana María Shua