El joven matrimonio anunció inesperadamente que se iba a Londres, a disfrutar de unos días de permiso, aprovechando los ventajosos precios que ofrecía una agencia de viajes. Dejaron a los niños al cuidado de los abuelos, que por cinco días no pusieron dificultad alguna. Pero el supuesto día de su regreso, llamaron por conferencia telefónica, advirtiendo que habían sufrido un accidente automovilístico cerca de Cambridge, sin consecuencias graves afortunadamente, pero que ella debía guardar unos días de completo reposo. Toda la familia se conmovió y también la empresa donde él prestaba sus servicios. Al cabo de veinte días, volvieron. Ella visiblemente pálida y ojerosa. Había perdido mucha sangre, pero, ciertamente, el accidente no le había dejado huella alguna visible. Todos intuyeron lo ocurrido realmente, excepto los abuelos, que entendían era una locura alquilar un coche en Inglaterra, «donde todos conducen al revés…».
Categoría: Cuentos
930 – La medida del poder
El gobernador Jackson estaba seguro de que tampoco en esta ocasión vacilaría. Entre conceder un indulto al condenado a la cámara de gas o permitir que la ejecución siguiera adelante, sentía que su poder se medía mucho más por las vidas que quitaba.
Juan Pedro Aparicio
Por favor sea breve 2. Edición de Clara Obligado. Ed Páginas de Espuma. 2009
929 – ¡A ver…!
928 – La peste de los recuerdos
Quedan ensimismados, silenciosas las roldanas de los aljibes, endureciéndose la masa levada en las artesas. Los pájaros devoran los granos de trigo demasiado maduro y hasta los bebés se olvidan de llorar, recordando la oscuridad del vientre de su madre, el pezón en los labios.
Nada se logra hablándoles de los placeres de la vida, pero a veces es posible persuadirlos de la necesidad de atesorar nuevos recuerdos.
Entonces se ponen en movimiento lentamente y de a poco (los jóvenes primero, los muy viejos nunca más) comienzan otra vez a vivir sólo para darle gusto a la memoria, como todos los hombres.
Ana María Shua
Cazadores de letras. Minificción reunida. Páginas de espuma, 2009
927 – Un ‘melange’ mitológico
Brama se enamoró deshonestamente de la joven Tilottama. Zeus raptó a Europa convertido eventualmente en toro y engañó a Leda, Ganímedes y Dánae transformándose, respectivamente, en cisne, águila y lluvia de oro. Shiva cometió adulterio titánicamente con más de dos mil ermitañas. Ixión satisfizo considerablemente su deseo con Néfele, nube creada por Zeus a semejanza de su esposa Hera. Prajapati le hizo el amor premeditadamente a su propia hija. Bóreas se enamoró de un grupo de yeguas jóvenes y se mudó en caballo para poder montarlas óptimamente. El Dios del viento fornicó jovialmente con una mona… ¿por qué entonces ha de abstenerse un escritor inexperto de yacer a voluntad con los adverbios acabados en mente?
Angel Olgoso
La máquina de languidecer, Ed. Páginas de espuma,2009
926 – Cuestión de números
Quince veces hizo el mismo movimiento de manos, deshaciendo obstáculos, para llegar a él. Catorce súplicas sirvieron para acabar su resistencia, sobre un terreno abonado por trece caricias, que de puro insolentes, no pudieron pasar desapercibidas.
Fue entonces cuando doce mentiras salieron a relucir y once verdades fueron enterradas para justificar la situación.
Los diez mandamientos saltaron por los aires, justo en el momento en que nueve vergüenzas asomaron en el rostro de los amantes y ocho consejos espirituales se fueron al traste. Aparecieron los siete pecados capitales montando un gran alboroto, siempre demasiado tarde: seis intentos fueron los previos a los cinco espasmos y cuatro jadeos, mientras las tres virtudes teologales sobrepasaban volando.
Dos segundos duró el momento máximo. Un solo gemido.
Carmen Peire
Horizonte de sucesos, Ed. Cuadernos del vigía, 2011
925 – Un caso de alcoholismo
Conozco a un editorialista que nos explica el mundo cada día desde las páginas de su periódico, pero que no es capaz de comprender lo que le pasa a su mujer.
-Hace cosas rarísimas -me cuenta-. El otro día se le cayó al suelo una taza de café y se echó a llorar como si hubiera sucedido un drama.
-¿Estaba llena o vacía? -pregunté para ganar tiempo.
-No sé, creo que tenía agua.
Le sugerí que quizá no fuera agua, sino ginebra. Muchas mujeres beben detrás de las puertas y sienten por ello una culpa insoportable. Mi amigo reconoció que había descubierto varias botellas vacías bajo el fregadero, aunque negó la posibilidad de que su mujer fuera una alcohólica clandestina. Fíjense: un hombre al que le parece verosímil que Clinton bombardee Afganistán para desviar la atención del caso Lewinsky, no era capaz de entender que su mujer bebiera a escondidas.
Comimos juntos y me hizo un análisis minucioso del panorama nacional e internacional. Me costó mucho entender la devaluación del rublo y la caída de las bolsas asiáticas. No me excité con los arrebatos pasionales de Pujol por Duran, ni de Marqués por Cascos, o viceversa, pero asentí a todo para que dejara de analizar, pues se trata de un analítico compulsivo y despieza la realidad con la misma crueldad que un niño un juguete.
-Lo que no entiendo -dijo al fin- es que mi mujer se haya dado a la bebida. Si tiene todo lo que quiere.
-Clinton también, y se ha entregado a los bombardeos porque las felaciones no le llenan. La gente es muy rara.
-No compares a mi mujer con Clinton -respondió-. Ella no mataría ni una mosca para ocultar un adulterio.
Sin embargo, pensé yo, lo mismo se mete dos botellas de ginebra al día para soportar los razonamientos de su marido. Unos atacan hacia fuera y otros hacia dentro. Le sugerí que escribiera un editorial intentando explicar lo que le pasaba a su mujer, a ver si eso le ayudaba a comprenderlo. Pero no me ha vuelto a llamar.
Juan José Millás
924 – Fantasías eróticas
Fantasías eróticas se amontonan en el ángulo superior del Cuarto Veintisiete. Están a disposición de los clientes: ¡los hay tan poco imaginativos! Su condición mental las hace más livianas que el aire y el viento de los deseos frustrados las empuja hacia el rincón más alejado de la puerta. Algunos las miran durante horas enteras sin decidirse por ninguna. Para que esa fascinación no ocasione pérdidas a la Casa, se cobra por entrar al Cuarto Veintisiete una tarifa equivalente a la que pide La Que No Está.
Ana María Shua
923 – Tras la pared
Los oigo copular a todas horas, tras la pared de mi habitación. Quizás debí emparedarlos por separado.
Óscar Sipán
Ganador del III Concurso de Microrrelatos de Terror y Gore (2009), que organiza el Festival de Cine de Terror de Molins de Rei (Barcelona).
Velas al viento. Los microrelatos de La nave de los locos. Ed. Cuadernos del vigía, 2010
922 – El poeta se levanta
El poeta se levanta del lecho:
-¿Cómo dijiste que te llamabas?
-Beatriz.
-Ah sí, claro.
