Soñé que me besaban: era sólo el latido de tu nombre que esa noche se durmió entre mis labios.
Alba Omil
Soñé que me besaban: era sólo el latido de tu nombre que esa noche se durmió entre mis labios.
Alba Omil
Yo contra los huevos fritos no tengo nada. Son ellos los que me miran con asombro, desorbitados.
Ana María Shua
Había una vez un colorín colorado.
José Antonio Martín
Penélope, nictálope y noctámbula, teje redes para atrapar un cíclope.
Luisa Valenzuela
Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.
Juan José Arreola
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
Gabriel Jiménez Emán
Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde.
Juan José Arreola
A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.
Raul Brasca