1.505 – Munición

ana maria shua El creador del truco o disciplina del hombre-bala fue un militar italiano de apellido Farini. En realidad, los hombres-bala no son impulsados por una explosión de pólvora, sino por un resorte que activa un mecanismo de fuerza hidráulica o de aire comprimido. La pólvora se usa en el circo para provocar efectos auditivos, olfativos y visuales. El primer hombre-bala fue una jovencita de catorce años, disparada en 1877.
A diferencia de las balas comunes, los hombres-bala no son descartables y pueden usarse una y otra vez. Por eso, aunque necesiten mantenimiento, se los recomienda con frecuencia como munición.

Ana María Shua
Fenómenos de circo. Ed. Páginas de espuma. 2011

1.502 – Los acróbatas

ana maria shua 8 Como la pornografía o el patinaje sobre hielo, las pruebas de acrobacia repiten siempre las mismas figuras en distintas combinaciones. Buscando con cierta desesperación la originalidad, el sindicato de acróbatas organiza un concurso para premiar aquel número que sea realmente nuevo.
La mayor parte de los competidores ofrece variantes menores, que se diferencian de las pruebas habituales por la altura a la que llegan los saltos o la cantidad de acróbatas que participan. Un grupo de cinco millones cuatrocientos mil artistas chinos propone saltos simultáneos y coordinados. Gran espectáculo, sin duda, opinan los jurados, pero menos original que caro.
El ganador es un delicado artista húngaro, de cabellos rubios y escasos, que sorprende al tribunal con un salto mortal fuera de la realidad, pero no consigue volver para recibir el premio.

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Fenómenos de circo. Ed. Páginas de espuma. 2011

1.491 – El dragón

ana maria shua El problema es que el dragón no sabe hacer nada. Está demasiado viejo para volar y logra apenas un patético revoloteo de gallina. Aunque un par de columnas de humo se elevan débilmente de sus narinas escamosas, ya no es capaz de expeler su fuego vengador. Es interesante, dice el director, muy interesante, pero más apropiado para un zoológico que para un circo. Embalsamado, en su momento, podrá vendérselo por una buena suma a cualquier museo.
Y el dueño; o tal vez el representante del dragón, se va del circo desalentado, arrastrando su troupe de especies aladas, un grifo de mirada cansina, una familia de vampiros vegetarianos, un exángel que exhibe torpemente los muñones de sus alas mutiladas.

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Fenómenos de circo. Ed. Páginas de espuma. 2011

1.482 – El Gran Garabaña

ana maria shua 3_b La magia tiene límites. Ni el más audaz de los magos se atreve a prometer que podrá cumplir un deseo cualquiera, incluso un deseo sencillo, de sus espectadores. Pero el Gran Garabaña promete, con gran despliegue de artificios, lo contrario. Con su magia puede lograr que tus deseos no se cumplan jamás. Su fama internacional seguirá creciendo mientras nadie se atreva a ponerlo a prueba.

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Fenómenos de circo. Ed. Páginas de espuma. 2011

1.468 – ¿Quien es la víctima?

ana maria shua Los payasos actúan en parejas. Por lo general uno de ellos es víctima de las bromas, trucos y tramoyas del otro: el que recibe las bofetadas. Las parejas pueden ser Augusto y Carablanca, Pierrot y Arlequín, Penasar y Kartala, el tonto y el inteligente, el gordo y el flaco, el torpe y el ágil, el autor y el lector.

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Fenómenos de circo. Ed. Páginas de espuma. 2011

1.462 – El tirador

ana maria shua 12 En los pequeños circos del Lejano Oeste exhibía su arte un famoso tirador. Dominar ese oficio exige aptitud, vocación e infatigable ejercicio. Nuestro hombre se había entrenado en el arte de la buena puntería hasta ser capaz de perforar con una bala el centro justo de una moneda a cincuenta pasos de distancia. Unas horas antes de morir justificó ante el doctor Pemberton su miserable derrota: ninguno de los bandidos que lo atacaron llevaba encima calderilla.

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Fenómenos de circo. Ed. Páginas de espuma. 2011

1.434 – Circo pobre

ana maria shua En un circo pobre cada artista tiene que cumplir varias funciones. Si nos fijamos bien, sin dejamos engañar por el cambio de traje y maquillaje, veremos que muchos tratan de aprovechar sus habilidades en varias suertes. Por ejemplo, la equilibrista es la ecuyere, los acróbatas son contorsionistas, el director del circo es el boletero y también el mago (ante el público, ante los acreedores). Algunos son más difíciles de descubrir, porque eligen papeles muy distintos entre sí, como la trapecista que hace de mono amaestrado (o al revés), los elefantes que trabajan de acomodadores, los payasos convertidos en aro de fuego. Pero la prueba más difícil es la del domador, que es también el tigre, cuando tiene que meter la cabeza adentro de su propia boca.

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Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011

1.408 – Ausencias

ana maria shua Está bien, a su artista le faltan los pies, pero con eso no es suficiente. ¿Qué sabe hacer? ¿Al menos camina con las manos? Es una suerte muy común, pero en un hombre sin pies podríamos sacarle provecho. Ya veo. Tampoco tiene manos. Sería interesante si pudiera hacer algún tipo de acrobacia con los muñones. ¿Ni brazos ni piernas? Bueno, eso ya vale la pena. Un hombre gusano ¿vio alguna vez la actuación del Príncipe Randian en la película Freaks?… Pero por lo que me dice, el torso… ¿Y la cabeza? Una cabeza que habla siempre impresiona, sobre todo si podemos demostrar que no es un truco. ¿Tampoco eso? Me parece cada vez más atractivo. ¿Por qué no me lo trae para que lo vea? Ah, ya está aquí, comprendo.

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Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011