1.416 – La explicación

cientifico Con esa exactitud tan característica de la ciencia, lo que no flota, se hunde sin remedio; lo que no vuela, cae al suelo. La energía, pura o no, nunca se destruye, pero sí se transforma. Y mucho. Y se convierte en otra cosa. Y aunque la recta tiene una dirección, no olvidemos que también posee dos sentidos. De ida, y de vuelta. Todo lo que sube, baja; lo que entra, sale. Y lo infinito sólo está en el cielo. Sólo. Por inercia, todo se mueve o reposa. Y la inercia, créeme, es lo peor. Vamos, para que me entiendas, que he dejado de quererte. De corazón y científicamente.

Miguel Ángel Flores Martínez
Relatos en Cadena. Cadena SER.  Ganador del mes . Octubre 2012

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Ilustración: http://harotecno.wordpress.com/2012/10/24/webquest-ciencia-y-tecnologia/

1.415 – Adorada cortesana

juan jose flores La joven amante aguarda al rey con impaciencia. Un mes dura ya la separación, desde que él partiera de improviso, para alejarse de la corte y vivir como un eremita, maldiciendo su destino. La distancia no ha hecho sino encumbrar el recuerdo, acrecentar el amor. «Si sabes complacerle, te cubrirá de oro, pero no sueñes con que te convierta en su nueva reina», le habían advertido otras cortesanas, antes de que ella le conociera y se enamorara. ¡Cómo ha echado de menos las caricias de la primera noche! Sin embargo, corren extraños rumores sobre el rey. Dicen que ha enloquecido por culpa de un dios, que no quiere ver a nadie, que se ha vuelto huraño y rehúye por igual a los sirvientes y a los consejeros más leales. Nadie consigue acercarse a él. No obstante, parece que le han convencido para que vuelva, para que de nuevo ocupe el trono que había aborrecido. Hoy ha regresado por fin a palacio y la cortesana se ha ocultado en la alcoba real para esperarle. Se lanzará a sus brazos sin que él pueda impedirlo, le entregará su cuerpo dorado para rescatarle de su nefasta locura. Ya se oyen sus pasos, ya se entreabre la puerta, que de pronto resplandece ante los ojos de la muchacha, como tocada por la magia. » ¡Oh Midas! –exclama la joven– ¡Mi amado rey Midas! No anhelo tu trono ni tu oro, sino tu amor. Abrázame y hazme sentir eterna.»

Juan José Flores

 

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1.414 – Viva la ósmosis

millas23 Durante mucho tiempo ignoré que los pechos de las mujeres estuvieran rematados por un pezón, y no fue un descubrimiento agradable, la verdad. Ahora, sin embargo, no sería capaz de imaginarlos de otro modo. Se acostumbra uno a todo. Cuando le conté a mi psicoanalista esta fantasía infantil sobre la ausencia de pezón me preguntó que de dónde creía entonces que salía la leche con la que las madres amamantaban a sus hijos.
-El pezón no lo explica todo -respondí yo-. El asunto de la leche es increíble con pezón o sin él. En cierto modo, me parecería más lógico que los niños se alimentaran por ósmosis.
-¿Por ósmosis?
-Si las plantas absorben los minerales del suelo por ósmosis, no veo por qué no podríamos nosotros tomar la leche de ese modo.
-¿Acaso preferiría haber sido usted un vegetal? -preguntó mi psicoanalista.
-No lo sé -respondí yo y cambié de tema.
Le conté que durante un tiempo pensé que los niños nacían de las mujeres y las niñas de los hombres. Siempre tuve una percepción muy simétrica de la realidad, de manera que el que todo el mundo, con independencia de su sexo, naciera de las hembras me parecía desproporcionado. Ahora, sin embargo, no soy capaz de imaginar a un hombre pariendo. Se acostumbra uno a todo, a todo. No hay más que ver los documentales de La 2.
-¿Le gustaría a usted haber parido a una niña? -preguntó.
-No lo sé -respondí, aunque me parecía un deseo incompatible con el de querer ser un vegetal-. Cambiemos de tema.
-¿Cree usted que está cambiando de tema en realidad?
-No lo sé -insistí-. Cambiemos de tema.
Mi psicoanalista se quedó callada y entonces recordé que un compañero de colegio me había contado que las mujeres nacían sin pezón y que les aparecía cuando tenían el primer hijo. En realidad era el bebé el que se lo fabricaba a base de chupar. A veces, chupábamos globos hinchados y veíamos cómo se formaba enseguida un pezón rudimentario, por lo que la explicación me pareció bastante verosímil.
Se lo conté a mi psicoanalista y dijo si me habría gustado a mí ser el mayor de los hermanos para hacerle los pezones a mi madre.
-No lo sé, creo que hubiera preferido la técnica vegetal, la ósmosis -insistí.
-Bueno, es la hora -dijo ella-. Mañana seguimos.
Me levanté y me fui. Las cosas eran como eran, desde luego, pero podían haber sido como las imaginaba yo. De hecho, había más lógica en mis propuestas que en las de la naturaleza. Al menos por lo que se refiere a los mamíferos. Los vegetales eran más sutiles, más limpios. Los vegetales están llenos de talento. Y es que como la ósmosis no hay nada, con perdón.

Juan José Millás
Articuentos completos. Seix barral – 2011

1.413 – Alí Babá y los cuarenta, cuarenta mil ladrones *

pilar galan6 Todos estaban de acuerdo en que al abuelo le venía muy bien que su nieto le leyera el periódico. Daba gusto verlos juntos: los ojos ausentes del anciano, perdido en las brumas de una memoria ya imposible; los ojos despiertos del niño, que deletreaba aún los titulares (nunca la letra pequeña) con fruición, lentamente, orgulloso de un progreso imparable.
– Mira la princesa, abu, qué guapa -decía señalando la foto de cualquier modelo-. Y este hombre, qué malísimo, y qué tanque más grande, mira los palacios y los animalitos. ¿Quieres que te cuente más cuentos?
El abuelo sonreía desde otros lugares, mucho más lejanos, quizá convocado por la voz suave, paciente, del nieto.
– Cuéntame el de los ladrones, hijo, el de Alí Babá y los cuarenta, cuarenta mil, cuarenta mil millones de ladrones que han arruinado España.
Y el niño, sin abrumarse por el número, solo tenía que señalar al azar cualquier foto de cualquier página del periódico para que el anciano estallara en risas, mientras le acariciaba la cabeza.
– Qué listo, pero qué listo nos ha salido el joío. Mira cómo los conoce. Este os va a dar sopas con honda a todos.
Luego, ajeno al cabeceo complaciente del resto de familiares, se sumía en una placidez acunada por la satisfacción del deber cumplido. Ahora que sabía cercana su muerte, al menos dejaba un heredero capaz de abrir la puerta de la cueva y encontrar una mujer que supiera llenar tinajas con aceite hirviendo.
Definitivamente, todos estaban de acuerdo en que al abuelo le venía muy bien que el nieto le leyera el periódico.

Pilar Galán
Paraiso posible. Ed. De la Luna libros. Abril 2012

*A Teresa Goyanes, que me inspiró este cuento.

1.412 – El ermitaño

juan_NARANJO Lo descubrieron unos excursionistas por casualidad. Parecía llevar muchos años aislado y apenas recordaba palabras sueltas. Comunicándose por gestos, éste les mostró orgulloso como hacía flotar objetos en el aire: recolectaba bayas a distancia, las hacía planear con destreza hasta su boca y las masticaba sonriente. Esa tarde los montañeros regresaron sobreexcitados y el ejército no tardó en encontrarle. Una batería de resonancias magnéticas cerebrales y estudios hemodinámicos demostraron que su actividad neuronal era muy superior a lo normal. Surgió entonces un debate de Estado sobre los problemas de seguridad nacional que eso implicaba, pero un delegado del Gobierno dispuso finalmente que la única prioridad fuera reinsertarle en la sociedad. Ahora, meses después, se considera que el proceso ha sido un éxito: tiene un documento de identidad, un número de la seguridad social, una cuenta bancaria, un móvil con código PIN y un ordenador con contraseña. Pero él se siente extraño, en el desayuno ha tenido que levantarse para coger la mermelada.

Juan Naranjo

 

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