1.600 – La conocí…

rafael perez estrada La conocí en la playa, y al poco estábamos sentados frente a frente en una pequeña pérgola de claridades y bebidas gaseosas. Charlábamos de tal manera que por un momento temí haber agotado el diccionario. Mas, un diccionario puede decirse cuantas veces se desee, y volvimos a charlar, ahora con las palabras más hermosas y felices. Sin que lo advirtiera empezó a oscurecer. Incluso el mar era una mancha de misterio moviéndose en un horizonte dominante y lineal. Pensé tener una metáfora luminosa para ofrecérsela; iba a hacerlo cuando descubrí que también ella había anochecido, y que en la suavidad adolescente de su piel azul, los astros y constelaciones brillaban de una forma única y, tomándola de la mano, preferí hacerme cómplice del silencio.

Rafael Pérez Estrada

Los Oficios del Sueño, 1992

1.593 – De dioses y monstruos

neonato Algunos lloran enseguida si el médico les da unas palmaditas en el culo. A otros los tenemos que asistir con oxígeno, por culpa del meconio o las vueltas de cordón. Me gusta ver cómo los familiares se quitan la palabra de la boca unos a otros para decidir a quien se parece más cuando, emocionados, los ven por primera vez. Es dulce observar lágrimas de alegría resbalando por cauces de los que casi siempre se adueña la tristeza. Y, cómo no, me entusiasma imaginar cuáles serán sus vidas cuando se hagan adultos, cada vez que, rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas.

Manuel Nicolás Andreu

Cadena SER – Relatos en cadena – Ganador14/10/2010
http://www.escueladeescritores.com/relatos-en-cadena-2011

Foto : https://es.wikipedia.org/wiki/Neonato

1.592 – La fuga

alonso-Ibarrola32 Decidieron fugarse, al igual que lo habían hecho tantas parejas de enamorados a lo largo de los siglos. A su vuelta, ante el hecho consumado, los padres de la muchacha no tendrían más remedio que aceptar la situación. El plan salió a la perfección, pero se sintió molesto al regreso, ante la efusiva alegría de los padres de la muchacha, que en momento alguno tuvieron palabras de reprobación. Se casaron de inmediato y meses más tarde, tomando café en casa de sus suegros, pudo enterarse por ellos, gracias a una trivial conversación en torno al carácter fantasioso e infantil de su hija, de lo propensa que había sido su mujer a fugas y escapatorias. Lo achacaban a la lectura de novelas, a la televisión, al cine, a las malas compañías… «Desde luego, usted fue el único que se atrevió a presentarse con ella», afirmó la madre, mirándole con ojos agradecidos y tiernos.

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

1.591 – Sommelier

victor lorenzo cinca Alza la copa y observa el contenido, de un color amarillo intenso, brillante, con tonos dorados, parecido a la melena de Clara bajo el sol del mediodía. La agita ligeramente y comprueba que casi no se perciben las lágrimas en el cristal. Mejor así. Acerca la nariz y nota el aroma de frutas blancas, como la pera, el albaricoque o aquella piel saliendo de la ducha. También distingue unos toques florales, muy tenues, puede que rosa. Prueba un poco y lo paladea. Dulce, como sus besos; ácido, como su humor; fresco, como su sonrisa. Una vez engullido, descubre que el sabor es persistente, como el recuerdo de la última discusión, y con un punto agrio, igual que una despedida inesperada. Lanza la copa al suelo y se termina la botella de vino bebiendo a morro.

Víctor Lorenzo Cinca

http://revistamicrorrelatos.blogspot.com.es/2013/04/sommelier.html
http://www.realidadesparalelos.blogspot.com.es/