Sobre la verde y húmeda yerba.

Lazaro Gomez Carriles Hojeando un poemario en una espléndida tarde de verano, el poeta se deleitaba despreocupado sobre la yerba. Se había arremangado los pantalones, y refrescaba sus pies desnudos en las serenas aguas del río. Como una tormenta que se desata de imprevisto, un gomioso caimán –  respondiendo a un instinto natural – lo agarró por una pierna y desapareció entre las turbulentas aguas. Allí quedó el libro de poemas sobre la verde y húmeda yerba.

Lázaro Gómez Carriles

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