En esta curva me maté yo, dijo la voz, y el conductor se volvió, perdió el control y el coche se estrelló en llamas y muerte. Las voces aplaudieron, y, pese a lo conocido de la táctica, admitieron de buen grado a la voz jovencita entre ellas.
En esta curva me maté yo, dijo la voz, y el conductor se volvió, perdió el control y el coche se estrelló en llamas y muerte. Las voces aplaudieron, y, pese a lo conocido de la táctica, admitieron de buen grado a la voz jovencita entre ellas.