Mi primera vida la perdí jugando a la pelota.La segunda me abandonó buscando una respuesta que nunca encontré.
La tercera me la robó un cantante de mala fama. De regalo, ofrecí la cuarta, sin razón.
Entre una cena y un te quiero, me aposté la quinta. La sexta la doné a Soledades sin Fronteras.
La séptima, la última que me queda, la quiero ahogar en lo más profundo de tu boca.
Alejandra Díaz-Ortiz