1.812 – Intertextualidad

federico patan3  Huyó de If. Se hizo del tesoro. Lo invirtió en distintos negocios. Las ganancias le quitaron toda preocupación por el futuro. Se daba todos los caprichos. Se aburría. Viaja o lee, fue el consejo de un amigo prudente. Visitó La Mancha, estuvo con los del Liguria, acompañó a Nemo, habló con los cuatro hijos de Fiodor, té con Virginia en su habitación, una pinta de cerveza en un pub dublinés. Sin prisas fue llegando a viejo, ayudado por otras aventuras. Poco a poco se llenó de nostalgia. Supo entonces, por boca de un príncipe, de un país del cual jamás había regresado viajero ninguno. Sonriendo para sí, decidió visitarlo.

Federico Patán

1.810 – Bodas de plata

alejandra diaz ortiz2  -Cariño, ¿y tú, todavía me quieres?
Su cariño le miró de soslayo. Terminó de poner la cadena para sacar a pasear al viejo y aburrido Blacki, el fox terrier que ladraba a sus soledades desde hacía años. Fue el regalo que Luis le dio a Pilar en su décimo aniversario de casados, cuando aún no era necesario hacer preguntas.

Alejandra Díaz-Ortiz
Cuentos chinos.Trama Editorial 2009

1.809 – Las casas

fernandoleon  Éste y no otro es el secreto que mejor guardan los agentes inmobiliarios.
Hay casas en las que, sin que se sepa por qué, se cometen extraordinarios crímenes, con independencia de la ocupación de sus inquilinos y de la renta que pagan por habitarlas. En el interior izquierda del segundo piso del portal 14, en la calle Lucas Romaní, por ejemplo, han muerto a lo largo de los últimos años y en circunstancias muy diversas al menos quince personas. El alquiler es, por tanto, muy bajo.
Hay casas donde el amor florece, tienen los techos altos para que quepan los sueños y muchas habitaciones para los hijos varones que vendrán. Hay, por el contrario, casas propicias para el odio y la infelicidad: los tabiques son por lo general estrechos, y en ellas las rupturas son frecuentes.
Hay casas indicadas para poetas y escritores. Se sabe de buena tinta que la inspiración las visita con más frecuencia. Sus precios son prohibitivos, y las habitan sin excepción agentes de banca y propietarios de aseguradoras.Hay casas en las que se duerme mal y casas en las que la gimnasia es más productiva; casas en las que se cocina mejor, y otras en las que el sexo es más frecuente, sin que se haya llegado a establecer una relación causal con su orientación, el número de cuartos de baño o las calidades empleadas en su construcción.
Hay, por último, casas en las que lo habitual es el olvido. No cabe en ellas rastro de afrentas pasadas o viejos rencores. El contador está siempre a cero y el cuaderno de notas de la memoria se abre cada vez por la primera página; la vida comienza aquí a diario y todo es posible aún, nada es rutina. No hay pasado en ellas ni melancolía, pero nadie que las haya habitado alguna vez las recuerda.

Fernando León de Aranoa
Aquí yacen dragones. Seix Barral, Biblioteca Breve.2013

1.808 – Examen de conducir

alonso-IbarrolaHuesca  El ingeniero montó a su lado y dijo: «¡Vamos!». El aspirante a obtener su carné de conducir arrancó y con la mirada fija ante el parabrisas y las manos agarrotadas en el volante se adentró en los complicados vericuetos de la circulación ciudadana. Marchaba sin novedad hasta que, de repente, una señora se lanzó a cruzar la calle distraídamente y con celeridad. El examinado no pudo por menos que atropellarla. La señora lanzó un «¡ay!» desgarrador, pues para cuando frenó era demasiado tarde… Se arremolinó la gente, el ingeniero, desplazando imperiosamente al conductor, cogió el volante y se llevó a la mujer a un centro de asistencia urgente. El aspirante, solo, en medio de la calle, se preguntaba si tendría alguna posibilidad de aprobar el examen…

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/

1.807 – La repetición

Eduardo-Berti1  Mi existencia es muy curiosa: todo hecho vuelve a sucederme, no importa su relevancia. Condenado a la repetición, espero otra vez los buenos momentos y temo el retorno de aquellas desgracias que he debido soportar. De mi vida, existe un solo hecho que no se ha repetido: mi nacimiento; aunque me parece recordar otro parto y otro vientre que no es el de mi madre. Pocas veces aguardé en vano que un episodio volviera a ocurrirme. En tales casos, si algo no consigue repetirse, de inmediato descubro mi obtusa confusión: aquel acontecimiento que yo suponía primero renueva, en verdad, algún hecho olvidado. Este texto, por ejemplo, a veces pienso que volveré a escribirlo, otras veces creo que es la copia de otro.

Eduardo Berti
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012

1.806 – Esposa

isabelgonzalezG  Él, que una vez, apretando el puño, juró comprimir el carbón para fabricarle diamantes. Él, este día de sesenta años más tarde, se yergue apenas dentro del autobús en marcha. Una mano asida a la barra vertical, la otra apoyada en el respaldo y cuando el vehículo frena en López de Hoyos con Cartagena, soltar ambas como lanzarse desde un trapecio. Es decir, saber, pero nunca saber del todo, que ella lo recogerá y alcanzarán la salida. Ella, que jamás le pidió un diamante por no humillar su puño.

Isabel González
Mar de pirañas. Nuevas voces del microrelato español.
Edición de Fernando Valls. Ed. Menoscuarto-2012

1.805 – Morir en un abrazo

Life and Death in The Northern Pass  Observad esta fotografía con atención.
Es de noche en Ciudad Juárez. Dos jóvenes se abrazan en un coche. Ella está embarazada y va a dar a luz en unas pocas semanas.
Están muertos.
El asesino disparó desde el costado izquierdo del coche. Una sola bala atravesó sus cabezas.
¿El sicario aprovechó la distracción para cometer el crimen? ¿O se abrazaron al saber que su final había llegado?
La vida de cualquier ser humano contiene dos certezas: que estamos vivos y que vamos a morir. Ojalá tarde mucho en alcanzarnos, pero la bala que terminará con nuestras vidas ya ha sido disparada.
Los abrazos y caricias que gocemos mientras tanto es lo único que importa.

Alberto Sicilia (Principia Marsupia)
http://www.principiamarsupia.com/2012/04/13/morir-en-un-abrazo/

Fotografía: Dominic Bracco.

1.803 – Economía sumergida

carmela greciet2  Aquel médico montó una empresa pirata en la misma planta de amnésicos del hospital donde trabajaba. Por un módico precio y como quien va a la perrera municipal, cualquiera podía adoptar como pareja a un hombre, a una mujer sin pasado.

Carmela Greciet

http://www.revistaclarin.com/505/carmela-greciet/