2.275 – Crimen perfecto

BXP155970  -Entonces es martes, seguro, por lógica.
La audiencia quedó encantada ante la deducción precisa del detective, que continuó:
-Y además, todo indica que el asesino está muy cerca.
Más aplausos.
-Y que sabe que yo daría con la solución. Exclamaciones.
-Y sabe también que no puede dejar testigos.
Oh, es un hombre admirable, que gritando, concluye:
-¡Y ya sabemos por lo tanto qué es ese tic tac que escuchamos hace rato!

Marco Morcillo Martín
Relatos en Cadena.2009-2010 – Ed.Alfaguara –
Ganador del 3 de marzo de 2010

2.274 – Gemelas

towanda  En cuanto caiga la noche y el agua lo anegue todo, regresaré a casa. Correré llorando a los brazos de mamá y, entre hipos perfectamente ensayados, les contaré que mi hermana se ahogó sin que pudiera hacer nada… Sobrarán más explicaciones cuando me muestre vestida con las desolladas ropas de la difunta. Siempre la prefirieron a ella. Me abrazarán, dando gracias a Dios, por haber protegido a la favorita.
Llevo tantos años estudiando sus gestos, su risa, el estúpido tono de su voz o su modo altivo de caminar, que nadie será capaz de descubrir el engaño.

Towanda*
http://platonenmismanos.blogspot.com.es/2014/12/gemelas.html
*María Sergia Martín

2.269 – Naturaleza de la nube

rafael perez estr22  Para el asceta jansenista Milton Worner, las nubes están ahí esperando el día del juicio terrible. Ellas, liberadas entonces de su servidumbre por el Reino de la Palabra, servirán de soporte a la ascensión de los justos y condenarán los azules de un cielo ya inútil al silencio final.
Al parecer, el poeta italiano Paulo Strozzi, en su juventud, hacía durar el tiempo del amor tanto como tardaba una nube amiga en cruzar el marco visual de su ventana.
En el Museo de lo Milagroso y lo Curioso de Évora, se exhibe, junto a la momia apergaminada y lisa de un infante de Lancaster, un tarro de vidrio que guarda prisionera la rareza de una nube diminuta. Advierte el conservador del Museo que esta pequeña nube llueve desconsoladamente todas las primaveras.

Rafael Pérez Estrada

2.268 – Gran final

victor lorenzo cinca  Empieza el encuentro. Mi mujer avanza por el lateral derecho del pasillo y cuelga una pregunta envenenada al borde del área chica —¿otra vez partido?—, entre el sofá y las cincuenta pulgadas de plasma. Por suerte estoy bien colocado en los cojines y puedo despejar de puños con un cariño, por favor, que es la final. Atrapa el rechace, regatea mi mirada lastimera y dispara a puerta su peligroso vamos, hombre, que nos eliminaron en cuartos. Atrapo en dos tiempos —da lo mismo que no juguemos, es un partidazo— y pateo el balón con rapidez a campo contrario, para salir al contraataque, con un desesperado ayer ya vimos una película, cariño, ¿no te acuerdas? Cabecea con rabia la pelota en el centro del rectángulo de juego, y una vez recuperado el control, triangula en la alfombra, esquiva mis monosílabos que no pueden impedir su avance y dispara a puerta un certero a la media hora ya roncabas, imbécil, que dobla mis manos y se cuela entre los tres palos. Uno a cero. Sin celebraciones, sin besos en el anillo, regresa a su campo a esperar el pitido final. Ni siquiera se gira para ver mi saque de centro: sabe tan bien como yo que la remontada es imposible.

Victor Lorenzo Cinca

http://www.realidadesparalelos.blogspot.com.es/2014/06/gran-final.html

2.267 – La rana fantasma

Jaime Alberto Velez G.  La rana fantasma puede croar a cualquier hora del día, pero suele hacerlo sobre todo en la noche. Su canto, aunque carece de realidad, no se diferencia del que emite una rana común, y hasta llega a confundirse con él. Pero no sólo eso: la rana fantasma jamás canta sola y prefiere, más bien, hacerlo acompañada de un grupo de ranas reales. Así que en una noche cerrada y en mitad del campo resulta imposible distinguirla; afirmar lo contrario constituiría una completa falsedad. Por esta razón, el miedo que este fantasma llega a producir posee tal exclusividad, que nadie puede aseverar que lo haya experimentado de verdad. Y, sin embargo, ¿quién podría asegurar que la rana fantasma no existe?

Jaime Alberto Vélez G.
http://e-kuoreo.blogspot.com.es/2011/09/31-jaime-alberto-velez.html

2.264 – El invento

alonso-ibarrola2-300x200  Era fontanero y en sus horas libres -que eran muchas, dado que en la perdida localidad donde ejercía su profesión, los clientes eran escasos- se dedicaba a «inventar». Nadie le tomaba en serio. Llevaba quince años trabajando en una bomba atómica de bolsillo. Creía haberlo conseguido. Se lo contó al corresponsal del diario de la capital, pero le tomó por loco y no envió ninguna línea. Consternado, dolido y despechado, preparó una explosión nuclear para el día del cumpleaños de su mujer. Al apagar las velas de la tarta de un soplo, un ingenioso dispositivo provocaría la explosión. Así ocurrió. El hongo atómico se divisó a varios cientos de kilómetros y el pueblo prácticamente desapareció del mapa y de la tierra. Dada la lógica ignorancia de los hechos, se hicieron muchas especulaciones en el país y en la capital se practicaron algunas detenciones..

Alonso Ibarrola
No se puede decir impunemente ‘Te quiero’ en Venecia.Visión Libros. 2010
http://www.alonsoibarrola.com/