En Argentina, el Circo Papelito recorre todavía los pueblos de provincia, pintoresco y modesto. Su primera carpa estaba hecha con bolsas de arpillera y los espectadores tenían que llevar sus propias sillas.
Pero hubo un circo más pobre todavía. Además de llevar sus propias sillas, los espectadores tenían que sentarse, fingir que miraban la pista, imaginarla.
Categoría: Ana María Shua
1.364 – La sueñera – 16
En la oscuridad confundo un montón de ropa sobre una silla con un animal informe que se apresta a devorarme. Cuando prendo la luz, me tranquilizo, pero ya estoy desvelada. Lamentablemente, ni siquiera puedo leer. Con la camisa celeste clavándome los dientes en el cuello me resulta imposible concentrarme.
Ana María Shua
1.341 – 73
Habéis desobedecido mi orden, dijo el Señor a Adán y Eva. Y sin darles otra oportunidad, los despertó de golpe.
Ana María Shua
1.329 – El lavonio
Hoy a la gente le interesan poco las pruebas con animales. Todo se ha visto ya. Encallecidos por la costumbre, limitados por la exigencia de corrección política, los espectadores prefieren los circos donde solo actúan humanos, aparentemente por propia voluntad. Es difícil encontrar animales capaces de provocar asombro, que puedan dar al mismo tiempo, ciertas garantías de que no se los ha torturado durante su entrenamiento.
En la función de ayer, nuestro lavonio, siempre independiente y poco previsible, engulló a una anciana del público, de carnes correosas, escupiendo sus huesos mondos para verificar la autenticidad de la prueba. Sin embargo los escépticos, que nunca faltan, desmerecían la hazaña Algunos decían que los huesos ya los tenía en la boca Otros no aceptaban que el lavonio pudiera haber comido por propia voluntad a una anciana, sin duda medicada bocado de mal sabor y peligroso para la salud del animal Entre ellos, muchos estaban seguros de que la supuesta anciana era una joven actriz bien maquillada, y ya era tarde para convencerlos de que no estaban en lo cierto.
Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011
1.317 – Sorprender
Los artistas de circo nos preguntamos con desesperación cómo sorprender a los espectadores. Ser perfectos en la tradición no basta. Intentamos, entonces, el exceso en las suertes conocidas: un salto mortal con cinco vueltas en el aire, malabares con diez yunques y diez plumas, tragamos un paraguas, o un poste de alumbrado, sostener en la cuerda floja una pirámide humana del tamaño de una pirámide egipcia, entrar a una jaula con trescientos cincuenta leones y dos tigres, hacer desaparecer para siempre a los enemigos de una persona del público elegida al azar.
¿Cómo sorprender a los espectadores? En los nuevos circos, adornamos los viejos trucos con el vestuario, con la coreografía, con las luces, con la actuación.
Pero a medida que envejecemos nuestros cuerpos ya no resisten los excesos, y ya no somos lo bastante bellos, lo bastante cómicos, lo bastante elásticos, lo bastante ingeniosos para formar parte de los nuevos circos. ¿Cómo sorprender a los malditos, a los cínicos espectadores que ya lo han visto todo? En un intento de brindar el espectáculo supremo, nos dejamos morir entre aplausos sobre la arena y no es suficiente, no es suficiente. Eso lo hace cualquiera.
Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011
1.309 – Enanismo
Como bien lo saben los empresarios circenses, el tamaño no es un destino sino una elección. Cualquier persona adulta puede convertirse en un enano siguiendo una serie de instrucciones sencillas que exigen, eso sí, una alta concentración. Por ejemplo, este minúsculo hombrecillo que ven ustedes aquí fue hasta hace dos meses un robusto mocetón de un metro ochenta y dos centímetros de altura y noventa y un kilos de peso. Por ejemplo, este microrrelato que está usted leyendo, fue hasta ayer mismo una novela de seiscientas veintiocho páginas.
Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011
1.299 – Leones y payasos
Que los leones se coman al payaso es una gran desgracia. Es importante investigar para saber si se trató de un accidente, un crimen o un suicidio.
Que los payasos se coman un león, es una advertencia.
Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011
1.289 – Houdini el escapista
Fue ilusionista, atleta, contorsionista y cerrajero. Se hizo llamar Houdini, creó el número del escapismo y fue el mejor escapista de todos los tiempos. En pueblos y ciudades promocionaba su acto desafiando al jefe de policía o de la prisión local a mantenerlo encerrado. Escapó de cuerdas, cadenas, camisas de fuerza, todo tipo de esposas, barriles, cajas, baúles, bidones, bolsas, sacos, ataúdes, jaulas y habitaciones cerradas. Y sin embargo, yo conseguí atraparlo aquí, para siempre, para ustedes.
Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011
1.282 – Leones y domador
Un grupo de leones se ha puesto de acuerdo en comprar un domador, pero tienen poco dinero. Todo lo que consiguen es un anciano desdentado (aunque con su dentadura postiza) que fuera domador de potros en su juventud. Se llama Francisco Nicomedes Rojas y es de Sunchales. Los leones rugen como si fueran feroces, el viejo hace restallar el látigo, hay que admitir que se lo ve adecuadamente frágil y aun así el público se fastidia. Les iría mejor con una jovencita rubia, de aspecto tímido, pero son demasiado caras, están ahorrando.
Ana María Shua
Fenomenos de Circo. Páginas de espuma 2011
1.277 – La más absoluta certeza
Pocas certezas es posible atesorar en este mundo. Por ejemplo, Marco Denevi duda con ingenio de la existencia de los chinos. Y sin embargo yo sé que en este momento usted, una persona a la que no puedo ver, a la que no conozco ni imagino, una persona cuya realidad (fuera de este pequeño acto que nos compete) me es completamente indiferente, cuya existencia habré olvidado apenas termine de escribir estas líneas, usted, ahora, con la más absoluta certeza, está leyendo.