Yo me siento orgulloso con mi caja de cerillas, que guardo celosamente en un bolsillo de mi chaqueta.La caja de cerillas
Yo me siento orgulloso con mi caja de cerillas, que guardo celosamente en un bolsillo de mi chaqueta.
Yo me siento orgulloso con mi caja de cerillas, que guardo celosamente en un bolsillo de mi chaqueta.
No son las parcas quienes cortan el hilo ni es la enfermedad ni la bala lo que mata. Morimos cuando, por puro azar, cumplimos el acto preciso que nos marcó la vida al nacer: derramamos tres lágrimas de nuestro ojo izquierdo mientras del derecho brotan cinco, todo en exactamente cuarenta segundos; o tomamos con el peine justo cien cabellos; o vemos brillar la hoja de acero dos segundos antes de que se hunda en nuestra carne. Pocos son los signados con posibilidades muy remotas. Matusalén murió después de parpadear ocho veces en perfecta sincronía con tres de sus nietos.
Raúl Brasca
Caperucita estaba aburrida: cada vez que un lector toma el libro y lee, termina primero baboseada y después tragada por el lobo, saliendo finalmente a través de una chapucera autopsia de cazador. Para acabar con este ciclo infernal, convenció a una amiguita de hacer sus veces y presentarse en la escena de marras con la canastilla munida de manjares. La abuela estaba muy viejita y no notaría la diferencia; le prometió cierto favor como recompensa, una vez la sencilla misión fuese cumplida.
Hoy amenacé a mi índice derecho con la amputación, si se le ocurría marcar el número telefónico de ella.
Aquel mosquito obtuvo como condena ir al teatro.
José Víctor Martínez Gil
Newton: La gente que come manzana cae mas aprisa.
Rafael Pérez Estrada
El viajero no acababa de llegar. Sus familiares le esperaban nerviosos. No se explicaban su tardanza. Se habían gastado una buena suma de dinero en la compra de aquella trampa y en adornarla con aquel pedazo de queso de la mejor calidad.
Julia Otxoa
Cambiaron el anuncio de la entrada: antes decía Lasciate ogni speranza; ahora, Welcome to your mid-life crisis.
Ciertamente había un letrero: «Campo minado”, pero igual hubiera podido decir: «Se vende lote” o «Cultivo de tomates”. Total, sólo el alcalde y el cura saben leer en el pueblo; los demás adivinan por obvias, la tienda, la iglesia, la prendería, la inspección de policía…
Que es todo lo que necesitan conocer. O necesitaban… porque después de lo ocurrido saben que los caminos transitables tienen ahora un dueño intransigente y explosivo.
Jorge Julio Echeverry
El comandante, por el micrófono del avión: «Señores pasajeros, la compañía lo siente mucho».
Álvaro Menén Desleal