3.379 – Lección

    -¡Yo les voy a enseñar!– grité cuando sorprendí a mi mujer con su amante en el momento supremo del placer. Comenzaban a balbucear “Aaa…” cuando el mismo disparo los atravesó a los dos. Insistentes, continuaron con la misma vocal unos pocos segundos: “¡Aaaaaaaaa!”. Murieron antes de aprender a pronunciar la “b”.

Rubén Faustino Cabrera

3.377 – Monólogo para el heredero desviado

    -¿Qué más quieres de mí? Te lo he dado todo: cuna de oro, una vida llena de lujos y bienes, he elevado tu autoestima, te pago una carrera universitaria costosa, y ahora que vas camino a ser alguien, así me retribuyes, pretendiendo la revolución.

Eduardo Mancilla