Estoy en mi cama, se me aparecen unas serpientes emplumadas, me enrollan las piernas; mis ojos se vuelven espejos, mis labios lodo, mi sudor sangre, mi cuerpo huele a conquista y descubro que no tengo ojos, pero sueño.
Autor: carlos
3.384 – Probablemente
3.383 – Ventana sobre la palabra III
3.382 – Noche
3.381 – Practiquemos…
3.380 – ¡Él me golpeó..!
3.379 – Lección
-¡Yo les voy a enseñar!– grité cuando sorprendí a mi mujer con su amante en el momento supremo del placer. Comenzaban a balbucear “Aaa…” cuando el mismo disparo los atravesó a los dos. Insistentes, continuaron con la misma vocal unos pocos segundos: “¡Aaaaaaaaa!”. Murieron antes de aprender a pronunciar la “b”.







