La tregua

mario benedetti54“¿Usted ve alguna salida?

Lo que es yo, por mi parte, no la veo.

Hay gente que entiende lo que está pasando, pero se limitan a lamentarlo. Falta pasión, ese es el secreto de este gran globo democrático en que nos hemos convertido. Durante varios lustros hemos sido serenos, objetivos, pero la objetividad es inofensiva, no sirve para cambiar el mundo, ni siquiera para cambiar un país de bolsillo como éste. Hace falta pasión, y pasión gritada, o pensada a los gritos, o escrita a los gritos. Hay que gritarle en el oído a la gente, ya que su aparente sordera es una especie de autodefensa, de cobarde y malsana autodefensa. Hay que lograr que se despierte en los demás la verguenza de sí mismos, que se sustituya en ellos la autodefensa por el autoasco. El día que sientas asco de tu propia pasividad, ese día te convertirás en algo útil.” 

Mario Benedetti

Primera cita

llaves-casaVi que Laura sacó las llaves pero al llevarlas hacia la cerradura se le fue  yendo la mano dentro de esa profundidad oscura y luego el brazo y el resto  del cuerpo hasta que estuvo del otro lado y ya no supe más de ella.
 Ahora pienso que tal vez nunca necesitó realmente de las llaves y que buscarlas en su bolso y sacarlas sólo fue una excusa para distraerme y no darme el beso que yo había esperado toda esa noche.

Alejandro Bentivoglio

Del rigor en la Ciencia

jorge luis borges… En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, esos mapas desmesurados no satisfacieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Manos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y de los Inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos: en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

Suárez Miranda, Viajes de varones prudentes, libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658.
Jorge Luis Borges

Capilla ardiente

Patricia CalveloFinalmente se ha quedado dormida. Después de llorar y llorar por él durante  tantas horas. Después de mirar y mirar las fotos de él y acariciarlas y  besarlas sin poder parar de llorar. Después de rezar y rezar para que él  vuelva. Después de encenderle una velita a San Antonio para que él vuelva. Y  otra velita a Santa Rita. Y otra a San Expedito para que él vuelva. Y sus  rezos son oídos: él vuelve. Un poco tarde, vuelve, porque el fuego de las  velas ya ha consumido todo: la imagen de San Antonio, la de Santa Rita, la  de San Expedito, las cortinas, la cama, las fotos de él, el cuerpo de ella.

Patricia Calvelo

Diálogo amoroso

narciso
Me adoro, mi vida, me adoro… A tu lado me quiero más que nunca; no te imaginas la ternura infinita que me inspiro.
-Yo me adoro muchísimo más…: ¡con locura!; no sabes la pasión que junto a ti siento por mí…
-No puedo, no puedo vivir sin mí…
-Ni yo sin mí…
-¡Cómo nos queremos!
-Sin que yo me ame la vida no vale nada…
-Yo también me amo con toda mi alma, sobre todo a tu lado…
-¡Dame una prueba de que te quieres!
-¡Sería capaz de dar la vida por mí!
-Eres el hombre más apasionado de la tierra…
-Y tú la mujercita más amorosa del mundo…
-¡Cómo me quiero!
-¡Cómo me amo!
Sergio Golwarz

El componedor de cuentos

ilustracion fernando vicenteLos que echaban a perder un cuento bueno o escribían uno malo lo enviaban al componedor de cuentos. Éste era un viejecito calvo, de ojos vivos, que usaba unos anteojos pasados de moda, montados casi en la punta de la nariz, y estaba detrás de un mostrador bajito, lleno de polvosos libros de cuentos de todas las edades y de todos los países.
Su tienda tenía una sola puerta hacia la calle y él estaba siempre muy ocupado. De sus grandes libros sacaba inagotablemente palabras muy bellas y aun frases enteras, o bien cabos de aventuras o hechos prodigiosos que anotaba en un papel blanco y luego, con paciencia y cuidado, iba engarzando esos materiales en el cuento roto. Cuando terminaba la compostura se leía el cuento tan bien que parecía otro.

Mariano Silva y Acebes

Ilustración: Fernando Vicente

ABC de las microfábulas. P

Letra_PPterodáctilos, paquidermos y palmípedos, la plena patota, pasean sus pasmadas pintas por las páginas del pasquín pituco protestando porque pidieron permiso para poder poner las patas en la pileta de Parque Palermo pero prohibiéronselo Perros de pocas pulgas los putearon, a patadas los piantaron del parque.
Protegidos por Ptolomeo –pseudónimo del psicólogo– pterodáctilos, paquidermos y palmípedos pierden la paciencia. Ponen pies en polvorosa y parten a los pedos para otra parte pública del planeta. Parecen perdidos, platican pelotudeces. Pronto piden perdón por no poder permanecer pasivos y persistentes pónense las pilas, pecando por promiscuidad. Porfiados perversos polimorfos, se aparean plenamente pariendo poco a poco personajes perfectos para sus propósito. Pájaros de pico prehistórico, plúmbeo plumaje pesadísimo y patas de pato: los pelícanos.

Moraleja
De las más estrambóticas uniones pueden nacer criaturas sorprendentes
o
No hay mal que por bien no venga.

Luisa Valenzuela