Hemeroteca del 31 mayo, 2018

    No recuerdo el nombre del asesinado. Pero al día siguiente lo llevar  al cementerio. Enterraron el cadáver. Terminaron los discursos. Y lloró el criminal. Mas, lloró tanto, tanto que todavía … con el agua de sus lágrimas el abogado le lava su puñal.

Manuel del Cabral

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